Marketing para empresas constructoras

Buenos clientes.

De eso va el marketing del que quiero hablarte.

Te imagino.

Te veo.

Quizá eres el dueño de la empresa, o quizá su mano derecha, o alguien tan cercano que siente la empresa como suya.

Es una empresa pequeña. Trabajas bien. Quieres crecer pero sin perder el control. No eres Dragados ni quieres serlo.

Sabes que los empleados son una fuente de problemas constante. Sí, sin ellos no podrías hacer las obras, pero no quieres más trabajadores, gracias.

Tus clientes están satisfechos. La mayoría. A veces surge algún que otro pesado, pero sabes llevarlo con paciencia. Es probable que incluso algún cliente te haya dejado trabajos sin pagar. ¡Maldito!.

Yo no he tenido el coraje de montar una empresa como has hecho tú, pero he sido el delegado de una empresa constructora mediana y sentía la empresa como si fuera mía. De verdad.

Sé perfectamente lo que supone contratar, mantener y despedir personal propio. Conozco las ventajas e inconvenientes de las subcontratas.

Algún día, si llegamos a conocernos, podremos tomar algunas cervezas y hablar de obras. Podría estar horas hablando de las obras.

Pero tú has venido buscando Marketing y no te quiero entretener más de la cuenta. Estarás ocupado.

Antes de seguir te cuento algo, hay una forma de no perder el contacto. Si quieres puedes anotar tu email en mi boletín. Todos los días envío consejos de marketing. Si has leído hasta aquí estoy seguro de que te va a gustar.

Sigamos hablando de Marketing.

Esta es la idea.

Es una espiral.

  1. Trabajas con un buen cliente en una obra de la que estás orgulloso.
  2. A lo largo de la ejecución sacas fotos y vídeos que más tarde utilizarás.
  3. Expones el trabajo realizado en la página web porque para eso sirve una web, para mostrar lo que sabes hacer.
  4. Tus trabajos aparecen en internet delante de gente que busca servicios como los que tu ofreces, obras como las tuyas.
  5. Esas personas interesadas contactan con la empresa.
  6. Sabes comunicarte en internet con efectividad y cercanía. Has aprendido a transmitir confianza con la misma facilidad que has hecho todos estos años con gente de la calle.
  7. Gracias a la página web te están pidiendo presupuesto de lo que más te gusta. No se trata de otro cambio de bañera por plato de ducha, al contrario, es una buena obra. Hay dinero ahí. Un nuevo reto. Estás motivado.
  8. Tú no haces presupuestos, haces Estudios Previos y cobras por ello. Esto es difícil, lo sé.
  9. La segunda gran alternativa es descartar rápido al cliente que pasaba por ahí… y hacer presupuestos holgados tipo “por ahí van los tiros”.
  10. En los comparativos te esforzarás por no ser el más barato. No queremos eso.
  11. Utilizas la tecnología y la experiencia para hacer presupuestos con las menores sorpresas posibles. Quizá usas Revit, Presto…
  12. Presentas tus presupuestos al cliente. Has aprendido que no es buena idea depositar todo tu esfuerzo y experiencia en un simple PDF lleno de capítulos y partidas. Eso está superado.
  13. Y si no lo aceptan no pasa nada. Has aprendido a reciclar todo ese trabajo. O mejor aún, has aprendido a cobrar todo ese trabajo previo. Sientes vértigo al recordar todo el tiempo invertido haciendo presupuestos que luego acabaron en la papelera.
  14. De camino a la obra escuchas podcast, quizá el mío. Ya no te preocupan los clientes, te preocupa la efectividad, hacer lo mismo en menos tiempo y con más control. Has descubierto herramientas como Snagit o Airtable.
  15. Buenas noticias. Han aceptado tu presupuesto. No tenía sentido no haberte contratado a ti, eres el mejor.

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