La madre muerta

Han pasado más de 12 años desde entonces y todavía se me pone la carne de gallina al recordarlo.

Vento Da Feira era un chavalín portugués que contratamos como peón para una obra en Tenerife.

Optimista, alegre,…

algo escaqueado…

despierto, demasiado para mi gusto…

pero muy simpático.

A Vento, como al resto de los trabajadores que pasaron por la obra,

le di el famoso “discurso de los zapatos y el casco”…

(el mismo que al cubano, ya tu sabes).

El discurso era una breve charla aclaratoria en la que le explicaba al trabajador que le descontaría el precio de los cascos y las botas del salario, pero que sólo ocurriría si decidía abandonar la obra por voluntad propia.

Ya he explicado en otras ocasiones que en aquellos tiempos el personal cambiaba de obra más rápido que de calzoncillo y que yo no estaba dispuesto a fundir nuestro margen de beneficio en botas y zapatos para aquellos cabrones.

El amigo Vento no había visto un martillo picador ni en las películas.

Ramón, el encargado, quiso alegrarle la mañana a Vento con un Hilti T-5000.

— “Empiezas con las rozas de esta vivienda y sigues por esta otra. ¡Y recoge el escombro! ¿Me oyes?!.

Pasar una mañana en compañía de Ramón sería motivo suficiente para reducir el fracaso escolar entre los jóvenes.

Pobre Vento.

Su sueño juvenil de viajar a Tenerife, pasarse la jornada en la playa y ganarse unas perrillas haciendo cualquier trabajillo en la construcción, … no salió como había pensado.
Y ocurrió algo.

Al día siguiente Vento me estaba esperando en la caseta de obra, no tenía la sonrisa de la jornada anterior…
Estaba llorando, completamente destrozado…

Me miró y, entre sollozos, pude entenderle que su madre había muerto. Se tenía que ir de regreso a Portugal.

Le abracé y le dije que lo sentía mucho,

que no se preocupase, que arreglaría todo el papeleo lo antes posible y que…

no le descontaría las botas y el casco.

Sí, tengo mi corazoncito.

Casualidades de la vida, un año más tarde, un tal Carlos Da Feira, acabó trabajando como oficial en la misma obra.

Cuando le conté que su hermano Vento había trabajado en la obra y que había tenido que irse debido al triste acontecimiento, Carlos no sabía de qué coño le estaba hablando.

— “jajaja, iso foi unha mentira do meu irmao”!

Como me la jugó el cabrón de Vento Da Feira.

Mira…

Hablando de resurrecciones.

Estoy a punto de publicar un curso sobre páginas web que vende hasta a los muertos. No es el típico curso que te dice cómo avisar a tu audiencia de que utilizas “cookies” y otras mariconadas. Es un curso en el que quiero que aprendas a enviar emails y que luego tu web se encargue del trabajo sucio. Es como magia negra.

Si te lo tuviese que explicar en un ascensor en menos de un minuto me sobrarían 50 segundos, pero a ti te iba a quedar super claro.

 

Es un curso en el que te digo cómo enviar un email de puta madre a un posible interesado,  mostrarle tus mejores trabajos, desacreditar a la competencia, resolver todas sus dudas y además, decirle que los pagarés a 180 días te chupan un huevo. Y todo sin quedar como un pedante.

En Halloween costará más caro…. pero por ahora puedes comprarlo por 80 € de matrícula y luego 10€ cada mes. Un chollo.
Iván y los portugueses….
pd: si ya estás apuntado al curso ya sabes qué es lo primero que tienes que escribir y en dónde para poder vender con tu página web.

Algunos audios

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