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Dos hipotecas y un destino. Capítulo tercero – El triángulo de las Canarias

La entrevista transcurrió en un bar debajo de su oficina. Salió bien. Aceptó mis condiciones económicas.

Cumplí los 15 días de rigor en la antigua empresa y me embarqué en una nueva misión.

Esta era la situación:

OBRA «A». Edificio de 50 viviendas en San Isidro, al 50%.

OBRA «B». 6 pareados en La Escalona, al 60%.

OBRA «C». Edificio de 6 viviendas en Las Galletas, al 50%

 

Aquí tienes un mapa con la ubicación exacta de las obras (disponible en el artículo web)

 

 

Un triángulo de obras controladas por subcontratas.

Un ambiente bastante hostil.

 

En la empresa no había ningún encargado ni dinero para contratarlo, así que mi primer problema a resolver era el tema del control presencial de las obras.

Necesitaba ojos y oídos de confianza.

 

Mira, es muy importante la confianza.

Lo que demuestres en tus pequeños gestos del día a día dice más que tu currículum.

Hay que cumplir.

Si quedas a las 10:00 para ir a pasear, … ve a las 10:00

si quedas en enviar algo,…. envía algo

si quedas en lo que sea… procura cumplir,

 

y si no puedes cumplir, avisa. Es bastante simple.

Yo he contratado a gente sólo por ver cómo se comportaban en momentos de ocio. No necesitaba saber más.

Un gimnasta albañil.

Un electricista pescador.

Un yesista windsurfista.

 

El que cumple en un ámbito de su vida suele cumplir en el resto.

 

En aquella situación me importaba más poder rodearme de gente de confianza que de expertos en construcción.

La idea era transmitir al resto que yo tenía el control.

 

Bueno, esto es lo que hice.

Para la obra A, la grande, contraté a un oficial que había trabajado conmigo hacía años. Trabajaría en la obra y al mismo tiempo me ayudaría a controlar los tajos.

Para la obra B, la de los pareados, contraté a otro oficial que había trabajado conmigo. La misma idea, trabajar y controlar.

Para la obra C, el edificio, contraté a una especie de Manolo y Benito en versión padre-hijo. Aquella obra era la que menos prisa nos corría y podía llevarla más relaxing.

 

… y yo estaría todo el puto día de una obra a otra, con campo base en la obra A, que era la más delicada.

 

y justo allí,

 

en la obra A,

 

me estaban esperando ellos.

(continuará).

 

 

 

El email es la asignatura pendiente en la gran mayoría de los profesionales.

Muchos pierden emails importantes con newsletters de champús… y claro, tienen un descontrol de tres pares de cojones.

Mira, una de las cosas que más confianza le va a dar a un posible cliente es que cumplas enviando el presupuesto que le prometiste.

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