Coaching con los pies descalzos

ignoras la cantidad de emails que se quedan en el tintero.

 

tengo uno que se titula “los niños bilingües y el granjero con la polla grande” que todavía no me he atrevido a publicar. no es porno ni nada parecido… tiene que ver sobre el desarrollo temprano. Supongo que algún día, después de un par de vinos, me atreva a darle a “publicar”.

 

volviendo al tema.

 

hablemos del coaching.

 

Cuando llegué a Tenerife en el 2003 había algo que me fascinaba más que una estructura de hormigón.

 

la apnea.

 

esos tipos que se sumergían en el agua y, a golpe de aleta, se perdían en el azul cada vez más oscuro.

 

si no has visto “el gran azul” no puedes perdértela.

 

Años más tarde me enteré de que un ex-campeón de España, tinerfeño, daba un curso de apnea.

 

Me apunté.

 

Paco González Castro es más que peculiar.

 

Una de sus mejores lecciones fue decirme: “escúchame ahora, en el aula, porque cuando estemos en el mar no vas a poder escuchar nada”.

 

otra gran lección fue organizar un curso con el mejor, William Trubridge, sentarse como alumno y cuestionarse, sin complejos, algunas metodologías que estaba empleando, en favor de William. Eso es tener una mente abierta.

 

 

… bueno, el caso es que en la primera clase nos fuimos a la piscina, por parejas, a realizar ejercicicios de apnea estática.

 

la piscina cubría 1m.

 

uno de los dos se ponía de pie con el cronómetro y el otro realizaba el ejercicio flotando y mirando hacia abajo.

 

Mi pareja era un fulano experimentado en pesca submarina.

 

Antes de iniciar el ejercicio le pregunté cuál era su record personal.

 

3 minutos me dijo.

 

El tipo empezó con el ejercicio y al cabo de un tiempo empezó a realizar gestos de querer incorporarse.

 

Él me podía oír pero no podía hablar, así que le grité algo:

 

“Escucha amigo, fíjate en mis pies ¿qué ves de raro en ellos?”

 

durante unos instante se calmó y prestó atención a mis pies….

 

mis pies son totalmente normales. Lo hice para entretenerle unos segundos.

 

cuando quiso incorporarse nuevamente le presioné ligeramente los hombros y le dije.

 

“haz lo que quieras, pero te quedan sólo 15 segundos para batir tu récord personal, así que aguanta un poco y no me jodas”…

 

yo creo que el hombre se estaba cagando un poco en mi madre, pero como no nos conocíamos de nada aguantó un poco más…

 

al cabo de unos segundos, cuando todo su cuerpo empezaba a contorsionarse…

 

 

le dije ” amigo, sé que tienes ganas de respirar … pero quiero que sepas que el resto de compañeros siguen con la cabeza sumergida, incluida mi novia, y vas a quedar como un auténtico payaso. Tienes mucho pecho pero pocos cojones”…

 

 

y así, con algunas frases bien puestas, conseguí que aquel tipo que no conocía de nada llegase casi a los 5 minutos.

 

Cuando salió del agua, al principio me quería matar, pero luego se quedó flipado con la marca que había logrado.

 

 

La mejor definición de “coach” que se me ocurre tiene que ver con tocar los cojones hasta que el otro saque lo mejor de si mismo con lo que tiene o con lo que sabe.

 

Un mal coach te obligaría a aprender mucho Revit para vender tus proyectos.

 

… yo te toco los cojones un poco al tener que pagar la matrícula… pero después saco lo mejor de ti mismo para que consigas records personales.

 

Si quieres ver mis pies defectuosos pincha aquí

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